miércoles, 13 de noviembre de 2013

la leyenda de "La mulata"

Nos cuenta esta leyenda que hace mucho tiempo, hubo en el bello pueblo de Taxco. Una familia muy rica, orgullosa, de religión muy severa y costumbres puritanas de aquel entonces, por lo cual, para ellos este pueblo, era un lugar que no estaba de acuerdo con sus necesidades, principalmente por la servidumbre que existía.
Y bien, un buen día se presentó una muchacha la cual era mulata muy bella, de ojos lánguidos y sus cabellos de bello color negro azabache llamada Felisa, la cual no era más que una simple y humilde sirvienta que debería prestar sus servicios a esta Noble familia.
Felisa, hacía sus quehaceres muy contenta y llena de ánimos, alegraba la casa con sus dulces cantos, en unión de sus únicos amigos que eran unos canarios a quienes ella daba de comer con mucho afán y un día que ella cumplía con su deber, el hijo bueno de aquella familia, al oír cantar a Felisa y conversar con los canarios, por una fuerza sobrenatural sintió que su corazón debía unirse al de ella. Poco tiempo después le confesó su amor y le pidió que accediera a ser su esposa.
Pero Felisa bien sabía que era una muchacha humilde y no podía aceptar la proposición de aquel muchacho noble y bueno, por que entendía que los padres de Alvaro, que así se llamaba, se opondrían.
A pesar de aquello, Alvaro les dijo a sus padres, les contó del amor que sentía hacia la hermosa mujer, al oír su madre quien era la joven en quien su hijo había puesto sus ojos, y que no era Dama de acuerdo a su rango. Se opuso este matrimonio. Pero el amor de Alvaro por Felisa era más grande que el respeto a sus padres y pensó que sin el amor de su vida no podría vivír.
La hermana de Alvaro, que era muy orgullosa al ¡gual que la madre, irritada por lo que su hermano pretendía, fué en busca de Felisa. A la cual golpeó y corrió de la casa. La mulata partió rumbo a las montañas y en medio del cause del río donde se forma una poza blanca y cristalina, se fue hundiendo poco a poco, porque ella sabía que jamás tendría el amor de Alvaro.
El pobre Alvaro, esa noche, aún sin saber nada de la infortunada mulata, tuvo un sueño en el que su amada lo llamaba desde la poza aquella. Al otro día se levantó muy temprano y sin saber cómo y por qué, se dirigió al lugar que había soñado aquella noche, y entonces vió que aquel sueño era una triste realidad, porque en la orilla lo estaba esperando Felisa. La cual le explicó lo ocurrido y Alvaro al saberlo todo, siguió el mismo camino, de su amada.
De aquí el nombre de la mulata, cuenta esta leyenda que en las noches de luna bella y hermosa, se ven dos sombras que vagan a la orilla de la poza, y que no es más que el amor inmenso de Felisa y Alvaro, que han quedado unidos para siempre en prueba de ese inmenso amor.

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la calle de la muerte

En el lado norte de la Parroquia de Santa Prisca nos muestra una interesante portada de Jambas y Dintel almohadillado, capeto ornamentado, frontón cortado en voluptas, y como remate de todo, el símbolo de la muerte, a quien el tiempo ya dejó sin brazos ni guadaña.
Narra la leyenda de esta calle, que en tiempos de la Colonia, un hombre que vivía por esta calle, temeroso de que la muerte lo molestara optó por destruirle los brazos.
La portada de ese lado de la parroquia es una fantasía en ebullición, nos produce a la vez dos impresiones distintas: la de las cosas burlescas y la de las cosas trágicas.
La composición del lugar resultó completa. Pues el nicho que está en el ángulo saliente del rincón y el ojo de buey que en el mismo saliente luce estupendo trabajo de hierro. Estilización la Cruz de Calatrave. Viene a completar el ambiente de angustia de ahí reina. Una especie de eco, un Soliloquis Shakespeariano.
El lugar en que se encuentra, que es seguramente el punto en que el artífice refugió toda su fantasía. Es un rincón doliente, vago y delicado a la vez, en donde el sol, por la orientación del muro, jamás baja sus rayos a dar vida y color , por lo que en manchas negruscas y en húmedos jarrados, se mira la huella de las lágrimas de las lluvias que ahí han azotado largos años.
Hace muchos años, a fines del siglo XVIII, cuando la Iglesia estaba flamante, por esa puerta salían con pasos sigilosos y rostros recatados, los viernes de cada mes los hermanos de la "Cofradía de la buena Muerte". Entonando cánticos penitenciarios que en el silencio de la noche se oían como rumor de apagado llegado de otro mundo y en cuyas estrofas se pedía paz y gloria para el alma de los deudos muertos en pecado.
Poco tiempo después de la Independencia Mexicana, esta hermandad desapareció y con ella la piadosa costumbre de llevar esperanza hasta más allá de la vida. Ahora abre de cuando en cuando para que pase algún restaurador de edificios o algún curioso de las alturas que muestran las torres; pero como ya no pasan bajo del Dintel los hermanos de la Cofradía de la Buena Muerte, llevando sus haces de Flores, de esperanzas nunca marchitas, la puerta perdió su carácter, pues ya no es como antes la salida de un cementerio de almas.
En el año de 1914, en la tenebrosa "Calle de la Muerte", ocurrió un voraz incendió, se vió en llamas la tienda de abarrotes del rico taxqueño: Don Mateo Flores, que era en ese tiempo, la mayor y mejor tienda surtida de Taxco. La incendiaron los revolucionarios y el individuo que inició el fuego murió al salir, cuando accidentalmente cayó y su arma se disparó contra su pecho.
La Calle de la Muerte franquea la parroquia del lado norte, se llamaba así por el esqueleto que existe esculpido sobre la puerta que dá acceso a la escalera que sube a las bóvedas y torres de la Iglesia, esta calle tuerce a la derecha para reunirse con la Calle del Arco.
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leyenda de Santa Prisca

En los venturosos años de mediados del siglo XVIII, cuando se empezó la construcción de la parroquia de Santa Prisca en 1751, muchos obreros y artesanos estaban dedicados a esculpir trivialidades finas para adornar corolas y erigir dos bellas torres gemelas. La parroquia enorme, alta, con el color natural de la cantera, envuelta en andamios de postes delgados atados con ixtle, parecía un tejido que desafiaba al cielo que comenzaba a oscurecer.
El excelentísimo señor Borda había ido a México a tramitar la compra de unas minas en Guanajuato. Los únicos que habian quedado a cargo de la parroquia, eran el viejo maestro de obras, el jefe de albañiles y los escultores que tallaban la piedra.

De pronto las nubes llenas de malos augurios, parecían lanzarse hacia la tierra, amenazando ruina y destrucción. Un viento empezó a soplar por las calles de Taxco, y silbaba sobre las torres de la parroquia.
Todo quedó en tinieblas, todos los maestros y obreros aterrorizados bajaron precipitadamente de los andamios se veían relámpagos furiosos que parecían azotar al Huizteco. Bramaban las nubes, los truenos se sucedían unos a otros: se acercaba una terrible tormenta con intenciones de arrasar a la ciudad y a la parroquia. Todo era terror y suspenso en aquel instante tenebroso y fatídico. De repente, un estruendoso relámpago hizo una silueta negra que se abalanzó sobre la parroquia e hizo brillar la cúpula. Toda la talavera se iluminó con luces desconocidas, dejándose ver la leyenda que figura en la cúpula: "Gloria a Dios en las Alturas y Paz en la Tierra a los Hombres de buena voluntad".

Tanto maestros, obreros como nativos de la población que: presenciaron tal acontecimiento, se pusieron a rezar con los brazos en cruz, llenos de terror de que los demonios furiosos destruyeran su hermoso santuario. De súbito y flotante entre hermosísimos celajes apareció sobre la parroquia una bellísima dama. Llevaba elegante y brillante ropaje de los mártires romanos, sonriente, tranquila y con mirada serena, sujetaba entre sus suaves manos a los relámpagos destructores. Con una los estrujaba mas fuertemente y con la otra sostenía la palma de los mártires, con ella, tendió al espacio su bendición. Su templo y los taxqueños se salvaron de la muerte. Luego desapareció ténuemente en medio del crepúsculo nocturnal de aquel oscurecer.
Es un pasaje que conocen todos los taxqueños, el hecho es tradicional, ya que los mas ancianos lo relatan con serenidad y certeza. Existe una pintura que muestra el hecho relatado de santa prisca y su parroquia. Por este milagroso motivo, santa prisca es la patrona de Taxco y de la parroquia que lleva su nombre.

¿Quién fué la Virgen Mártir Santa Prisca?
Ha nacido en Roma y tiene 13 años. Aún no ha dejado de ser una niña. Es de una familia ilustre. El juez la ha recibido como cristiana descubierta y al verla tan niña piensa que es fácil convencerla para que se convierta y apostate. Ante el templo de Apolo le hace la sugerencia de ofrecer el sacrificio poniendo unos granos de incienso en el fuego y todo el proceso habrá concluído. "Yo sólo soy de Jesucristo" sale de sus labios con el suave timbre de voz de doncella y con la firmeza de un curtido soldado.
En la cárcel la ponen para que medite y haga el cambio. Corren los tiempos de Claudio.El juez está ahora en un apuro; es tan impopular ejecutar a una joven y tan difícil asimilar perder la partida con quien tiene tan pocos años... Siempre habrá intercesores, mediadores ante el juez y Prisca que está anclada en su decisión y va in crescendo su voluntad de ser fiel.
Vienen conocidos llenos de misericordia, prudentes llenos de compasión, amigos de la paz que rechazan la violencia; todos ellos intentan bajarla de su propósito; le hablan de la felicidad que le espera en la vida que sólo está empezando, le proponen una existencia plagada de deleites, afirman sin rubor su belleza, restan importancia al asunto del incienso e intentan suavizar la situación. Son los mediocres de turno, los que se muestran como son por carencia de ideales; todo es falso en su vida menos lo práctico que les reporta utilidad. Pero todo es inútil.
"Prisca termina su corta vida con la cabeza cortada fuera de la ciudad."
"Fue enterrada en Via Ostia el 18 de Enero."
"Sus reliquias se conservan en Roma en la iglesia a la que dá nombre."
"La menciona en su lista el martirologio de San Gregorio y el martirologio romano.
"
¡Qué más dan los adornos posibles que la leyenda acumula en los siglos sobre los detalles de su proceso y muerte! Que importa si hubo o no morbo en el forzado proceso de reducción; si fue una o tres veces la que estuvo en la cárcel; si su carne fue quemada con grasa derretida; si su cuerpo fue o no rasgado con uñas de acero, ni si los azotes fueron emplomados o no; si el fuego llegó a quemarla o se libró de modo milagroso. Ni siquiera interesa el león que se volvió manso en el anfiteatro y le lamió las manos y los pies. No importa el tormento del hambre, ni tampoco los huesos descoyuntados. Sólo resalta en la historia la actitud altamente llamativa, decidida, de enamorada que mantiene hasta la muerte una muchacha tan madura que pospone el triunfo de su vida a la fidelidad a su Cristo, a su Dios.
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el puente del diablo

Amor: palabra mágica que desquicia al pensamiento humano haciendo que el hombre tímido y cobarde, se vuelva val¡ente, al valiente arrojado y al arrojado, audaz en el amor.
La leyenda nos narra que hace cientos de años existía en los vericuetos de una de las barrancas de Taxco, un matrimonio indígena que, no obstante su ignorancia, creía en la existencia de un ser superior a sus dioses. Ese matrimonio se componía de cinco hijos, siendo el primogénito: Juan, quien a sus diecisiete primaveras sentía latir su corazón y hervir su sangre por el amor de una doncella bronceada por el sol y templada en los quehaceres domésticos. Ambos se conocían a pesar de que uno vivía a un lado de la barranca y la otra al lado opuesto.
El amor no se hizo esperar y vino el idilio en medio del más riguroso sigilo por temor a los padres. El ¡ndígena enamorado tenía que atravesar la barranca a cada cita de amor, pisando con mucho cuidado sobre las piedras que formaban el tepanole para no resbalar, ya que la oscuridad de la noche hacía más difícil la travesía para llegar hasta la amada.
Los intervalos del tiempo que sucedían eran aprovechados para decirse cosas bonitas. Cosas de amor, cada vez que el amado tenia la dicha de atravesar el barranco, en medio de la densa oscuridad de la noche.
En una de tantas travesías. Y al borde del barranco por donde pasaba. Estaba sentado sobre una piedra, un apuesto mancebo vestido a la usanza de la época, quien al ver venir a Juan, se levantó saludándolo por su nombre. Asombrado Juan, le preguntó: ¿quién eres tú y cómo te llamas? Contestando con mucha cortesía, el desconocido dijo: soy tu amigo, quiero ayudarte a pasar esta barranca tan oscura. Juan le dijo: ¿en qué más me puedes ayudar? Y el amigo contestó: soy poderoso y colgaré un puente para que pasemos los dos. Inmediatamente apareció un puente colgante.
Vente, te acompaño a pasar, le dijo y ambos se dirigieron al lugar. Juan llegó hasta donde lo esperaba la enamorada novia. Él, nervioso e inquieto más de lo acostumbrado, sentía que su corazón daba vuelcos por una incertidumbre interior, y pronto se despidió de ella encaminando sus pasos hacia el puente.
Ahí sentado lo esperaba su amigo. Siempre afectuoso y atento, quien aprovechando cualquier movimiento de Juan. Ya que no podía penetrar su pensamiento. Pero si sus acciones, volvió a interrogarle: ¿quieres que te siga ayudando, ya que te he escogido para mi amigo?.
Lo haré, pero eso sí, necesito de ti una recompensa, y será que el primer hijo de tu matrimonio me lo des en cuerpo y alma. Ante tal petición, Juan se estremeció. No te extrañes, dijo el mancebo, dame un abrazo en señal de compromiso, y quedaré estampado en tu propio cuerpo, ya que no sabes escribir para que lo hicieras con tu propia sangre. Retrocedió el indígena quien en ese instante se acordó e hizo lo que el fraile-misionero le había enseñado: temeroso y agitado hizo la senal de la cruz.
Instantaneamente el diablo, que era el mancebo qué le acompañaba, se hundió en el abismo de la oscuridad, crujió él puente y todo quedó en la nada, solo permaneció, un olor pestilente a pólvora y azufre quemado. Solo Juan y el barranco fueron testigos de esta leyenda. Hoy, el puente de Navarro, en aquel entonces, anonimato del lugar.
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domingo, 10 de noviembre de 2013

Introducción


Esta investigación, se elaboró a partir de la redacción de distintos medios, como lo son: Libros, sitios o páginas web y varias recopilaciones de información obtenidas a partir de entrevistas. Todo para darle al lector una amplia perspectiva de lo que “las leyendas de Taxco de Alarcón Guerrero” 

Puedo  argumentar que este tema en de gran interés en la población ya que está relacionado con nuestro pasado y perdurara en el futuro, de generación en generación tal y como lo ha hecho en todos estos años.

En lo personal, me parece increíble el hecho de que a pesar de tantos años, aun se cuenten estas historias, que de algún modo nos reúnen con nuestro pasado.